Real Decreto 1056/2024, de 15 de octubre, por el que se regula la concesión directa de subvenciones en materia de cooperación internacional por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** Es un Real Decreto aprobado el 15 de octubre de 2024 que regula cómo la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) puede conceder subvenciones de forma directa —es decir, sin concurso público— a determinadas organizaciones para financiar proyectos de cooperación internacional. **¿A quién afecta?** Afecta a quince organizaciones e instituciones que el decreto identifica como "socios singulares" de la AECID, entre ellas la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), la Confederación de Fondos de Cooperación y Solidaridad (CONFOCOS) y la Coordinadora de ONG para el Desarrollo-España, entre otras entidades vinculadas a la cooperación, la acción humanitaria y la cultura. **¿Qué cambia o establece?** Establece que la AECID puede otorgar directamente estas subvenciones —sin pasar por un proceso de concurrencia competitiva— cuando los fondos provienen de consignaciones presupuestarias ligadas a ingresos externos con un fin concreto, siempre dentro del marco de la Ley General de Subvenciones. Las subvenciones deben destinarse a actividades propias de la cooperación para el desarrollo sostenible, la acción humanitaria y la cooperación cultural, en línea con la Ley de Cooperación de 2023 y los compromisos internacionales de España como la Agenda 2030.
💬 Contexto ciudadano
El concepto de 'socio singular' que acuña este RD para justificar la concesión directa a 15 entidades colaboradoras de la AECID se alinea con la distinción que hace la Ley de Cooperación de 2023 entre diferentes modalidades de asociación en la cooperación española. A diferencia del modelo anterior de convocatorias generales a ONGD, este mecanismo reconoce que algunas entidades —FEMP, CONFOCOS, Coordinadora ONGD— tienen un papel sistémico que no puede articularse mediante concurrencia competitiva. Comparado con el sistema francés (AFD) o alemán (GIZ), donde los socios estratégicos son principalmente agencias gubernamentales, el modelo español apuesta por una arquitectura mixta con fuerte participación de la sociedad civil, lo que amplía el alcance territorial de la cooperación pero complejiza la rendición de cuentas.