Ley 5/2024, de 11 de noviembre, de control de la afluencia de vehículos en la isla de Eivissa para la sostenibilidad turística.
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** Es una ley aprobada por el Parlamento de las Illes Balears, a iniciativa del Consell Insular d'Eivissa, que establece medidas excepcionales para controlar la entrada y circulación de vehículos en la isla de Eivissa. Su objetivo es frenar la congestión del territorio insular y garantizar la sostenibilidad medioambiental, económica, social y turística de la isla. **¿A quién afecta?** Afecta a cualquier persona que quiera llevar un vehículo a la isla de Eivissa, especialmente durante los meses de mayor afluencia turística. La ley reconoce excepciones para garantizar las necesidades de los residentes, las personas que trabajan en la isla y quienes tienen vinculación con Formentera, dado que el puerto de Eivissa es también la principal vía de acceso y salida hacia esa isla. **¿Qué cambia o establece?** Siguiendo el modelo de la Ley 7/2019 para Formentera, la norma habilita al Consell Insular d'Eivissa para imponer restricciones temporales a la entrada y circulación de determinados tipos de vehículos a motor, fijar un número máximo de vehículos de alquiler que pueden entrar en la isla y establecer qué porcentaje de esa flota debe ser eléctrico o no contaminante. También impulsa el transporte público, la movilidad sostenible y la progresiva sustitución por vehículos menos contaminantes. La medida responde a que la entrada anual de vehículos se cuadruplicó entre 2001 y 2022, y a que en julio y agosto de 2023 entraron un 47,5 % más de coches que en los mismos meses de 2019.
💬 Contexto ciudadano
La Ley 5/2024 de las Illes Balears sobre control de la afluencia de vehículos en Eivissa responde a la congestión extrema de la isla durante los meses de verano, siguiendo el modelo pionero de la Ley 7/2019 para Formentera, que fue la primera norma española en limitar el acceso de vehículos privados a un territorio insular. La cuadruplicación del número de vehículos entre 2001 y 2022 ha generado externalidades negativas incompatibles con la sostenibilidad del modelo turístico de la isla. Frente a otras medidas de gestión de la movilidad turística (tasas de entrada como en Venecia, cupos de visitantes como en las Galápagos), la norma balear opta por restricciones a los vehículos motorizados manteniendo el acceso libre a peatones y ciclistas. Su constitucionalidad fue cuestionada inicialmente pero confirmada por el TC en el caso Formentera.