Orden PRE/1349/2014, de 25 de julio, por la que se modifican los anexos III y IV del Real Decreto 219/2013, de 22 de marzo, sobre restricciones a la utilización de determinadas sustancias peligrosas en aparatos eléctricos y electrónicos.
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** Una orden de 2014 que actualiza las normas españolas sobre restricciones de sustancias peligrosas en aparatos eléctricos y electrónicos. Adapta la ley española (Real Decreto 219/2013) a nuevas directivas europeas que autorizan el uso de sustancias como mercurio, plomo y cadmio en ciertos aparatos por razones técnicas. **¿A quién afecta?** Afecta a fabricantes y distribuidores de aparatos eléctricos y electrónicos, especialmente equipos médicos, instrumentos de diagnóstico por radiación, sistemas de control de motores, y dispositivos de iluminación especializada que contengan o requieran estas sustancias peligrosas. **¿Qué cambia o establece?** Permite excepciones específicas y temporales: mercurio en lámparas de menos de 30W hasta 2017, y en tubos luminosos artesanales hasta 2018; plomo en sistemas de control de motores portátiles hasta 2018. Además, redefine completamente qué sustancias prohibidas pueden usarse en productos sanitarios y equipos médicos (detectores de radiación, sensores electroquímicos, electrodos), detallando cantidades y tipos de equipos autorizados.
💬 Contexto ciudadano
La Orden PRE/1349/2014 actualiza el Real Decreto 219/2013 que, en origen, transponía la Directiva europea 2011/65/UE (RoHS) prohibiendo sustancias tóxicas en aparatos eléctricos. Esta orden incorpora nuevas excepciones técnicas autorizadas por la Unión Europea para mercurio, plomo y cadmio en equipos médicos y de iluminación especializada hasta fechas específicas, reflejando que mientras la tecnología no encuentra alternativas, ciertos aparatos requieren estos componentes para funcionar. A diferencia de posibles regulaciones más restrictivas en otras jurisdicciones, España aplica esta norma nacional uniforme transponiendo lo permitido en el marco europeo. Para el ciudadano, esto significa que los productos sanitarios y médicos que utiliza pueden contener estas sustancias bajo condiciones reguladas, garantizando su funcionamiento seguro mientras avanza la transición tecnológica hacia materiales menos peligrosos.