Real Decreto 249/2025, de 25 de marzo, por el que se modifica el Real Decreto 244/2016, de 3 de junio, por el que se desarrolla la Ley 32/2014, de 22 de diciembre, de Metrología.
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** Una actualización de las normas sobre medidores de energía eléctrica, gas y agua. Básicamente, regula cómo deben funcionar los aparatos que miden lo que consumes en casa o tu negocio, garantizando que sean exactos y justos. **¿A quién afecta?** A todos: hogares, pequeños negocios y grandes empresas reciben facturas basadas en estas mediciones. También atañe a distribuidoras de servicios, instaladores autorizados y organismos de control que verifican que todo funcione correctamente. **¿Qué cambia?** Los medidores deben cumplir requisitos más estrictos de precisión y transparencia. Se actualizan los protocolos de verificación periódica, calibración y reparación de estos aparatos. Además, se establecen criterios más claros sobre cuándo un medidor debe ser sustituido y qué derechos tienes si sospechas que mide mal. Los distribuidores tendrán que informarte mejor sobre el estado de tu medidor. **¿Cuándo entra en vigor?** Se publica el 25 de marzo de 2025. Los plazos específicos para que distribuidoras e instaladores se adapten dependerán de cada disposición, aunque generalmente hay períodos transitorios para cumplir.
💬 Contexto ciudadano
La metrología legal es competencia estatal en España (Ley 32/2014) y se articula en el Reglamento de medidores vigente hasta esta reforma, datado de 2016. La actualización transpone la Directiva de Instrumentos de Medida (MID, 2014/32/UE), cuyo plazo de adaptación para medidores de agua y energía venció en 2024. A diferencia de Alemania o Francia, donde la metrología de contadores de energía está más desarrollada por la implantación masiva de smart meters, España avanzó más lentamente. El RD introduce protocolos de verificación periódica alineados con el REBT 2002, garantizando que los consumidores puedan impugnar lecturas basadas en equipos fuera de tolerancia homologada y elevando las garantías de exactitud de la facturación energética.