Ley 4/2014, de 27 de noviembre, de creación del Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos.
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** Un instituto público llamado Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos. Es una entidad creada para conservar, investigar, difundir y enseñar sobre los hechos históricos traumáticos que ha sufrido Euskadi (la Guerra Civil, la dictadura franquista, el terrorismo de ETA y los contraterrorismos ilícitos), enfatizando los valores democráticos y los derechos humanos que se defendieron durante esos períodos. **¿A quién afecta?** A toda la ciudadanía vasca. La ley establece que el derecho a la memoria corresponde a todos los ciudadanos, no solo a las víctimas. Aunque reconoce especialmente a quienes sufrieron violencia injusta, la responsabilidad de mantener y conocer esta memoria es de toda la sociedad, para que las víctimas no queden solas en su recuerdo y para que la ciudadanía no sea mera espectadora del pasado. **¿Qué cambia o establece?** Crea una política pública de memoria basada en el reconocimiento de la injusticia, el daño sufrido y los derechos de las víctimas a la verdad, justicia y reparación. Establece que el instituto promoverá la participación ciudadana en un diálogo plural sobre estas memorias, con el límite de que no se puede equiparar ni reescribir la historia para legitimar ninguna forma de violencia o violación de derechos humanos.
💬 Contexto ciudadano
Antes de 2014, Euskadi carecía de un marco institucional específico para la memoria traumática, confiando en iniciativas civiles. La Ley 4/2014, aprobada en el Parlamento Vasco, se alinea con institutos de memoria similares en Cataluña y Galicia, aunque enfatiza singularmente el terrorismo y sus respuestas ilícitas, aspecto menos institucionalizado en otras comunidades. A nivel estatal, la Ley de Memoria Histórica de 2007 proporcionó un marco general pero sin esta institucionalización autonómica. La norma vasca responde a estándares de justicia transicional de la UE, reconociendo la memoria como derecho colectivo. Para los ciudadanos vascos importa porque impide la amnesia forzada, garantiza que ninguna narrativa legitime la violencia, y asegura que futuras generaciones construyan convivencia sobre hechos verificados y reparación.