Real Decreto 124/2015, de 27 de febrero, por el que se regula la concesión directa de subvenciones del "Programa de Incentivos al Vehículo Eficiente (PIVE-7)".
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** El PIVE-7 es la séptima edición del Programa de Incentivos al Vehículo Eficiente. El Gobierno dota este programa con 175 millones de euros para que ciudadanos cambien vehículos antiguos por vehículos nuevos de menor consumo energético. El objetivo es reducir el consumo de combustible, disminuir emisiones de CO2 y dinamizar el mercado del automóvil. **¿A quién afecta?** Afecta a personas físicas mayores de edad que quieran comprar un vehículo nuevo entregando un vehículo antiguo a cambio (los menores de edad solo pueden acceder si tienen discapacidad). También afecta a los concesionarios y puntos de venta que participan en el programa, quienes deben informar a los compradores sobre conducción eficiente. **¿Qué cambia o establece?** El programa establece que el vehículo antiguo a dar de baja debe tener la Inspección Técnica de Vehículos vigente, y que el solicitante debe haber sido su propietario durante los 12 meses anteriores. Reduce el precio máximo de compra de 25.000 a 20.000 euros (antes de impuestos) para turismos normales, y fija un máximo de 40.000 euros para vehículos eléctricos e híbridos. Además, declara que estas ayudas no son compatibles con otras ayudas del Estado para compra de vehículos, y permite atender solicitudes pendientes del PIVE-6 con fondos del PIVE-7.
💬 Contexto ciudadano
El PIVE-7 constituye la continuidad de un programa de estímulo al parque automovilístico que arrancó en 2007 con el PIVE-1, consolidando una política estatal de renovación vehicular vinculada a los objetivos de emisiones de la UE (Directiva 2009/33/CE sobre vehículos limpios). A diferencia de otras autonomías que han complementado esta medida con incentivos regionales propios, el PIVE permanece como mecanismo nacional único gestionado por el Gobierno, con reducción progresiva de presupuesto respecto a ediciones anteriores. Mientras países como Alemania o Francia han optado por incentivos más robustos para vehículos eléctricos, el PIVE-7 mantiene un enfoque mixto que favorece tanto vehículos eficientes convencionales como electrificados, aunque con límites de precio más restrictivos. La relevancia ciudadana radica en que estos fondos representan la principal herramienta pública de acceso a tecnologías de reducción de emisiones, especialmente en rentas medias, cuyo éxito depende del nivel de dotación anual y de la compatibilidad limitada con otras ayudas estatales.