Ley 12/2015, de 24 de junio, en materia de concesión de la nacionalidad española a los sefardíes originarios de España.
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** Una ley que permite a los sefardíes —descendientes de judíos españoles expulsados en 1492— obtener la nacionalidad española. Reconoce que estas comunidades han mantenido durante siglos su conexión con España, conservando el idioma español antiguo (ladino), costumbres y nombres de sus antepasados, a pesar de vivir dispersas por el mundo. **¿A quién afecta?** Afecta a los sefardíes originarios de España y sus descendientes, sin importar dónde vivan actualmente. Son aquellos judíos y sus descendientes que fueron expulsados de Castilla, Aragón y Navarra entre 1492 y 1498, y ahora están dispersos principalmente en el norte de África, Balcanes y otros países. **¿Qué cambia o establece?** Establece que los sefardíes originarios de España pueden solicitar la nacionalidad española sin necesidad de vivir en el país, simplemente demostrando que descienden de sefardíes españoles y tienen vínculos especiales con España. La ley también permite que mantengan su nacionalidad anterior sin tener que renunciar a ella. Para la solicitud, necesitan presentar documentos que acrediten su origen sefardí, incluyendo un certificado de la Federación de Comunidades Judías de España.
💬 Contexto ciudadano
Antes de 2015, los sefardíes no disponían de una vía especial para acceder a la nacionalidad española, debiendo acudir a procedimientos ordinarios de naturalización que exigían residencia y renuncias incompatibles con sus circunstancias. Portugal precedió a España con norma similar en 2013, mientras que la Directiva 2004/38/CE armoniza derechos ciudadanos en la UE pero no aborda casos históricos específicos. A nivel estatal, esta ley representa una respuesta singular al reconocimiento de deuda histórica tras 1492; ninguna otra comunidad autónoma posee competencia legislativa en nacionalidad. Su relevancia ciudadana radica en permitir reparación simbólica, revinculación con diáspora y reconocimiento de identidad pluricultural española, además de fortalecer lazos con comunidades sefardíes en Marruecos, Turquía y Balcanes, decisión que refleja un giro hacia políticas de memoria histórica y multiculturalismo.