Real Decreto 979/2015, de 30 de octubre, por el que se crean el Guión y el Estandarte de Su Alteza Real la Princesa de Asturias, y se modifica el Reglamento de Banderas y Estandartes, Guiones, Insignias y Distintivos, aprobado por Real Decreto 1511/1977, de 21 de enero.
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** Este decreto crea dos símbolos oficiales para la Princesa de Asturias: un Guión (un pendón cuadrado) y un Estandarte (una bandera). Ambos lucen el escudo de España sobre fondo azul, con bordes dorados y flecos. Estos símbolos representan los honores militares que le corresponden como heredera de la Corona. **¿A quién afecta?** Afecta principalmente a la Princesa de Asturias y a las instituciones que deben portarlos o exhibirlos: Palacios Reales, campamentos militares, aeródromos, buques de la Armada y aeronaves del Estado. Los soldados de su escolta serán los encargados de portarlos cuando la acompañen. **¿Qué cambia o establece?** Establece las características exactas del Guión y Estandarte: medidas precisas (de 400 a 1.600 milímetros según el tipo), confección en terciopelo o lanilla, y colores específicos. Define dónde usar cada tipo según la situación: en días de gala, diarios o con mal tiempo, tanto en palacios como en barcos y aeronaves. Modifica el reglamento anterior sobre símbolos militares para incluir estos nuevos elementos. El decreto entró en vigor el 30 de octubre de 2015.
💬 Contexto ciudadano
El Real Decreto 979/2015 actualiza la regulación de símbolos reales que venía del Reglamento de 1977, dotando por primera vez a la Princesa de Asturias de guión y estandarte propios con rango de honores militares, algo que ya gozaban el Rey y la Reina. A diferencia de otras materias donde las comunidades autónomas tienen competencias, la regulación de símbolos de la Corona es competencia exclusiva del Estado español, tal como ocurre en otras monarquías constitucionales europeas. El decreto formaliza lo que anteriormente carecía de marco normativo explícito, alineándose con estándares internacionales de protocolo y ceremonial. Para el ciudadano, importa porque define la representación oficial de la institución monárquica en actos públicos, militares y ceremoniales, garantizando uniformidad institucional.