Enmiendas de 2019 al Código Internacional de Seguridad para los buques que utilicen gases u otros combustibles de bajo punto de inflamación (Código IGF) adoptada en Londres el 13 de junio de 2019 mediante Resolución MSC.458(101).
¿Qué dice esta ley?
**Nuevas reglas de seguridad para barcos que usan gases como combustible** El transporte marítimo internacional está adoptando combustibles alternativos menos contaminantes, pero más peligrosos por su tendencia a inflamarse. Este código actualiza las normas de seguridad que deben cumplir los buques que navegan con gas natural licuado u otros combustibles similares de bajo punto de inflamación (combustibles que se encienden fácilmente). Afecta principalmente a las navieras, armadores y constructores de buques, así como a los inspectores portuarios y autoridades marítimas. También impacta indirectamente en empresas que dependen del transporte marítimo de carga. Las enmiendas refuerzan requisitos sobre sistemas de contención de combustible, ventilación segura, detección de fugas, procedimientos de carga y descarga, y capacitación de la tripulación. En la práctica, los barcos nuevos o los que se reconviertan deben instalar equipos más sofisticados y el personal debe recibir formación especializada. Se busca evitar accidentes graves como explosiones o incendios. La resolución se adoptó el 13 de junio de 2019 y comenzó a aplicarse gradualmente a partir de enero de 2020 para los buques nuevos, con plazos más largos para los existentes.
💬 Contexto ciudadano
El Código IGF (Gas Fuel) fue adoptado por la OMI en 2015 y entró en vigor en 2017 para regular la seguridad de buques propulsados por gas natural licuado, un combustible en rápida expansión por sus menores emisiones de NOx y SOx frente al fuel convencional. Las enmiendas de 2019 actualizaron los anexos técnicos ante la experiencia operativa acumulada en los primeros años de aplicación y los avances en tecnología de contención y detección. Para el sector naviero español —con una flota de ferrys que ha apostado por el GNL en las rutas canarias y baleares— y para astilleros como Navantia, que construye buques con propulsión GNL, el cumplimiento del Código IGF tiene implicaciones directas en los costes de construcción y las inspecciones periódicas. La comparación con Noruega —que tiene la flota de buques GNL más desarrollada del mundo y ha impulsado las enmiendas más ambiciosas del Código— muestra el camino de transformación del sector marítimo hacia combustibles alternativos.