Real Decreto 899/2017, de 6 de octubre, por el que se modifica el Real Decreto 1381/2009, de 28 de agosto, por el que se establecen los requisitos para la fabricación y comercialización de los generadores de aerosoles.
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** Es una norma que modifica las reglas sobre fabricación y comercialización de generadores de aerosoles (botes de spray). Actualiza la normativa anterior incorporando dos cambios principales: aumenta la presión máxima permitida en aerosoles con propulsores no inflamables y adapta los requisitos de etiquetado a la normativa europea sobre clasificación de sustancias químicas. **¿A quién afecta?** Afecta a los fabricantes y comerciantes de generadores de aerosoles, así como a los consumidores que utilizan estos productos. También impacta a las comunidades autónomas en lo relativo a su supervisión en materia de industria. **¿Qué cambia o establece?** Aumenta la presión máxima permitida en aerosoles que usan propulsores no inflamables (como nitrógeno, aire comprimido o dióxido de carbono), lo que permite mejorar la calidad del spray y ampliar las aplicaciones posibles. Además, actualiza las normas de etiquetado para que sean coherentes con la normativa europea sobre clasificación y envasado de sustancias químicas. Estos cambios no imponen nuevas obligaciones a los fabricantes, sino que ofrecen opciones adicionales.
💬 Contexto ciudadano
El Real Decreto 899/2017 actualiza el régimen regulatorio de aerosoles establecido desde 2009, respondiendo a la armonización con la Directiva 1272/2008 (CLP) de clasificación de sustancias químicas, que ya regía en el resto de la Unión Europea. Mientras que la normativa anterior de 2009 imponía límites de presión restrictivos sin distinguir tipos de propulsores, esta modificación incrementa los umbrales permitidos para gases no inflamables, alineándose con estándares europeos que otras jurisdicciones ya aplicaban. El cambio no introduce nuevas restricciones sino opciones tecnológicas que ya existían en mercados como el alemán o francés, simplemente legalizadas en España mediante una actualización de etiquetado. Para el ciudadano representa garantías equivalentes de seguridad química con productos potencialmente más eficaces y con información clara estandarizada a nivel europeo, eliminando barreras comerciales sin comprometer la protección del consumidor. **Palabras:** 116