Corrección de errores del Acuerdo sobre transportes internacionales de mercancías perecederas y sobre vehículos especiales utilizados en esos transportes (ATP), hecho en Ginebra el 1 de septiembre de 1970.
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** Es una corrección de errores encontrados en el Acuerdo ATP, un tratado internacional de 1970 que regula el transporte de alimentos y productos perecederos entre países. La Organización de las Naciones Unidas finalizó el 14 de mayo de 2018 el procedimiento para corregir estos errores que se habían detectado en el texto del Acuerdo. **¿A quién afecta?** Afecta a todos los países que participan en este acuerdo internacional y a las empresas que transportan mercancías perecederas (alimentos congelados, refrigerados, etc.) de forma internacional. También afecta a los vehículos especiales diseñados para mantener temperaturas controladas en estos transportes. **¿Qué cambia o establece?** Corrige errores técnicos en las especificaciones de temperatura del Acuerdo. Cambia la unidad de medida en cinco partes del documento: donde decía "K" (Kelvin) ahora dice "ºC" (grados Celsius) en las pruebas de temperatura de cámaras isotermas, refrigeradores y unidades de transporte. Se trata de cambios en las tolerancias y mediciones de temperatura que deben mantener estos vehículos durante el transporte internacional de alimentos.
💬 Contexto ciudadano
El ATP, adoptado bajo auspicio de la ONU en 1970, representa uno de los pilares históricos de la regulación internacional del transporte frigorífico, estableciendo estándares técnicos obligatorios que, aunque anterior a las directivas europeas modernas sobre seguridad alimentaria (CE 1169/2011 y posteriores), mantiene plena vigencia en España y la UE bajo armonización normativa. Mientras que la mayoría de países desarrollados ratificaron este acuerdo para garantizar homogeneidad en controles de temperatura durante transportes transfronterizos, su corrección en 2018 por la ONU solventaba inconsistencias técnicas (conversión de unidades Kelvin a Celsius) que, aunque aparentemente menores, generaban ambigüedad en tolerancias de congelación y refrigeración. Esta rectificación importa sustancialmente al ciudadano español porque afecta la seguridad alimentaria de productos importados y exportados, incide en costos logísticos repercutibles en precios finales, y asegura que las pruebas de vehículos frigoríficos cumplan especificaciones inequívocas, garantizando que alimentos perecederos mantengan cadenas de frío verificables desde origen a destino.