Real Decreto-ley 9/2025, de 29 de julio, por el que se amplía el permiso de nacimiento y cuidado, mediante la modificación del texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, aprobado por el Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre, el texto refundido de la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público, aprobado por el Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, y el texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social, aprobado por el Real Decreto Legislativo 8/20
¿Qué dice esta ley?
**Más días libres cuando nace un hijo o hay que cuidar a un familiar** El decreto amplía los permisos que tienes derecho a coger cuando nace un bebé o necesitas atender a un familiar enfermo o dependiente. Básicamente, da más flexibilidad y días pagados en esas situaciones. **Afecta a trabajadores de empresas privadas, funcionarios públicos y autónomos afiliados a la Seguridad Social.** También impacta indirectamente en las empresas, que deben gestionar estas ausencias. Los padres e hijos adoptivos también se benefician. **Lo concreto:** se amplían los días de permiso retribuido (pagado) y se introduce mayor flexibilidad para distribuirlos. Puedes coger el permiso de forma concentrada o repartida, según necesites. También mejora la compatibilidad con otros derechos, como el trabajo a tiempo parcial temporal durante estos periodos. **Entra en vigor el 1 de agosto de 2025** (al día siguiente de su publicación en el BOE). Algunos efectos se aplican retroactivamente a permisos iniciados antes de esa fecha si aún estaban en curso. *Nota: Comprueba tu convenio colectivo, que puede ser más favorable.*
💬 Contexto ciudadano
Antes de este Real Decreto-ley, los permisos de nacimiento y cuidado estaban regulados de forma dispersa en normativas estatales, autonómicas y europeas, lo que generaba incoherencias y falta de protección uniforme. La norma actual busca armonizar estos derechos, ampliando los días de permiso retribuido y permitiendo una mayor flexibilidad, tanto para los trabajadores como para las empresas. Esto importa porque mejora la conciliación entre vida laboral y familiar, especialmente en un contexto de creciente demanda de equilibrio entre ambos ámbitos, alineándose con principios de la UE sobre igualdad de género y derechos sociales.