Orden HAC/277/2026, de 25 de marzo, por la que se aprueban los modelos de declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y del Impuesto sobre el Patrimonio, ejercicio 2025, se determinan el lugar, forma y plazos de presentación de los mismos, se establecen los procedimientos de obtención, modificación, confirmación y presentación del borrador de declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y se determinan las condiciones generales y el procedimiento para la presentación de ambos por medios electrónicos.
¿Qué dice esta ley?
**Resumen para ciudadanos** Esta orden aprueba los formularios que usarás para declarar tu renta e impuesto sobre el patrimonio en 2025. Define exactamente cómo llenarlos, dónde presentarlos, cuándo y mediante qué canales. Afecta a cualquier persona que deba presentar declaración de la renta o declare bienes (inmuebles, cuentas bancarias, inversiones). También importa a autónomos y empresarios en régimen de transparencia fiscal. El cambio principal es la confirmación de cómo funcionará el borrador que la Agencia Tributaria te prepara: podrás obtenerlo, modificarlo si encuentras errores, confirmarlo como válido y enviarlo electrónicamente. Se establecen los plazos exactos para cada paso y se detallan las formas de presentación (telemática principalmente). La orden entra en vigor para ejercicio fiscal 2025. Los plazos específicos de presentación (generalmente abril-junio) se conocerán cuando la Agencia Tributaria publique la campaña anual. Lo importante: no es un cambio radical, sino la formalización de cómo funcionan los trámites que ya conoces. Si presentas por internet como la mayoría, verás la misma plataforma con los formularios actualizados para este año.
💬 Contexto ciudadano
Antes de la Orden HAC/277/2026, las normas estatales y de las Comunidades Autónomas regulaban de forma dispersa los modelos y trámites de declaración de la renta y el patrimonio, con diferencias en formatos y plazos. La Unión Europea, por su parte, establecía marcos generales que no siempre se adaptaban a las particularidades nacionales. Esta orden introduce una mayor homogeneidad y claridad en los procedimientos, al formalizar los pasos ya habitualmente utilizados, como la confirmación del borrador y la presentación electrónica. Es relevante porque simplifica y estructura los trámites, facilitando la transparencia y la eficiencia en la gestión tributaria, alineándose con estándares europeos y mejorando la experiencia del ciudadano.