Orden PCI/891/2018, de 24 de agosto, por la que se modifica el anexo III del Real Decreto 219/2013, de 22 de marzo, sobre restricciones a la utilización de determinadas sustancias peligrosas en aparatos eléctricos y electrónicos.
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** Orden que modifica el Real Decreto 219/2013 sobre restricciones de sustancias peligrosas en aparatos eléctricos y electrónicos. Incorpora tres directivas europeas que establecen excepciones al uso de cadmio y plomo en ciertos vidrios filtrantes y ópticos, y en cojinetes de compresores con refrigerante, reconociendo que actualmente no existen alternativas técnicas suficientemente fiables para estas aplicaciones específicas. **¿A quién afecta?** Fabricantes y distribuidores de aparatos eléctricos y electrónicos que contengan vidrios filtrantes o blancos con cadmio y plomo, así como compresores con cojinetes y pistones de plomo que usan refrigerante. También afecta a productores de productos sanitarios para diagnóstico in vitro e instrumentos industriales de vigilancia y control que utilicen estos materiales. **¿Qué cambia o establece?** Amplía los plazos de exención para el uso de cadmio y plomo en estas aplicaciones: vidrios filtrantes hasta el 21 de julio de 2021, 2023 o 2024 según la categoría del producto; cojinetes de compresores hasta el 21 de julio de 2019, 2023 o 2024 según la categoría; y vidrios ópticos blancos hasta el 21 de julio de 2021, 2023 o 2024 según la categoría. Estos plazos permiten a los fabricantes continuar utilizando estas sustancias mientras desarrollan alternativas técnicas adecuadas.
💬 Contexto ciudadano
La restricción de sustancias peligrosas en equipos eléctricos y electrónicos comenzó con la Directiva RoHS (2002/95/CE) de la UE, implementada en España mediante el Real Decreto 219/2013, que prohibía cadmio y plomo desde 2014. Esta Orden PCI/891/2018 no deroga esa prohibición, sino que reconoce excepciones temporales para aplicaciones donde aún no existen alternativas técnicas viables —vidrios filtrantes, ópticos y cojinetes de compresores— incorporando tres directivas de excepciones europeas que todos los Estados miembros ya han aprobado. España mantiene así armonía con la UE, evitando fragmentación normativa que dificultaría el comercio de estos productos. Para el ciudadano, estos plazos transitorios garantizan que la transición a materiales seguros sea técnicamente posible sin comprometer la protección medioambiental a largo plazo.