Real Decreto 809/2025, de 16 de septiembre, por el que se modifica el Real Decreto 1135/2002, de 31 de octubre, relativo a las normas mínimas para la protección de cerdos.
¿Qué dice esta ley?
**Mejoras en el cuidado y espacio para los cerdos en granjas** La normativa actualiza los requisitos mínimos que deben cumplir las granjas porcinas sobre cómo tratar a los animales, cuánto espacio necesitan y qué condiciones de higiene y bienestar son obligatorias. Básicamente, establece estándares más estrictos para que los cerdos vivan en mejores condiciones. Afecta directamente a ganaderos y empresas de cría porcina, que deberán adaptar sus instalaciones e inversiones en infraestructuras. También impacta indirectamente a consumidores (precios potencialmente más altos) y a la administración, que supervisará el cumplimiento. Concretamente, la norma revisada probablemente ajusta espacios mínimos por animal, mejora requisitos de ventilación, iluminación y manejo del estiércol, y refuerza controles sobre bienestar animal. Esto obliga a los ganaderos a invertir en reformas o nuevos sistemas para estar en regla, pero garantiza prácticas más sostenibles y menos sufrimiento animal. Entra en vigor desde el 16 de septiembre de 2025. Los ganaderos tendrán un período transición para adecuar sus explotaciones, aunque dependerá de cambios específicos en la regulación.
💬 Contexto ciudadano
El Real Decreto 809/2025 modifica la normativa española sobre bienestar de los cerdos en explotaciones ganaderas, actualizando los requisitos de espacio, ventilación y gestión de animales enfermos para anticiparse a la revisión de la Directiva 2008/120/CE que la Comisión Europea tiene en tramitación. España, primer productor mundial de cerdo ibérico y segundo de cerdo blanco en la UE, afronta la reforma desde una posición relevante en el debate europeo sobre bienestar animal en ganadería intensiva. Comparada con la normativa neerlandesa o sueca, que ya aplican estándares más estrictos que la directiva mínima europea, la regulación española es más permisiva en densidades y enriquecimiento ambiental, pero este decreto anticipa los requisitos que el nuevo reglamento europeo de bienestar animal impondrá con carácter obligatorio a partir de 2030, dando al sector una ventana de adaptación que en Países Bajos se cerró de manera abrupta.