Orden PCI/1136/2019, de 15 de noviembre, por la que se crean las Comisiones Mixtas para las servidumbres acústicas y el plan de acción del aeropuerto de César Manrique Lanzarote y del aeropuerto de Tenerife Sur.
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** Esta orden crea dos Comisiones Mixtas: una para el aeropuerto de César Manrique en Lanzarote y otra para el aeropuerto de Tenerife Sur. Cada Comisión se encarga de las restricciones por ruido (servidumbres acústicas) que rodean estos aeropuertos y de los planes para reducir o controlar ese ruido. Son órganos de consulta que reúnen a representantes de diferentes administraciones. **¿A quién afecta?** Afecta principalmente a la Comunidad Autónoma de Canarias, los ayuntamientos cercanos a ambos aeropuertos que están dentro de las zonas de restricción acústica, el Ministerio de Fomento, el Ministerio para la Transición Ecológica y AENA (la empresa operadora de los aeropuertos). También a los residentes y municipios que viven bajo la influencia del ruido aeroportuario. **¿Qué cambia o establece?** Establece que cada Comisión debe estar formada por cinco miembros: uno de Aviación Civil, uno de Calidad Ambiental, uno de AENA y tres de Canarias (al menos uno representando a los ayuntamientos afectados). Las Comisiones tienen el deber de revisar y aprobar las decisiones sobre restricciones acústicas, revisar los planes de reducción de ruido, y hacer seguimiento anual de si se cumplen esos planes. La presidencia de cada Comisión rotará cada tres meses entre los diferentes representantes.
💬 Contexto ciudadano
Las servidumbres acústicas aeroportuarias limitan los usos del suelo en zonas colindantes con los aeropuertos para proteger a la población del ruido aeronáutico, en cumplimiento de la Directiva 2002/49/CE sobre evaluación y gestión del ruido ambiental. Esta orden crea las Comisiones Mixtas para los aeropuertos de Lanzarote y Tenerife Sur, dos infraestructuras turísticas clave en las Islas Canarias, organismos de coordinación entre AENA, el Ministerio de Transportes, las comunidades autónomas y los municipios afectados. A diferencia de los aeropuertos peninsulares, los canarios operan en entornos insulares con menor margen de expansión territorial, lo que hace más crítica la gestión coordinada de las restricciones acústicas para compatibilizar el crecimiento aeroportuario con la calidad de vida de las poblaciones vecinas.