Instrumento de ratificación del Acuerdo en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar relativo a la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina de las zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional, hecho en Nueva York el 19 de junio de 2023.
¿Qué dice esta ley?
**Qué es** España se compromete a cumplir un acuerdo internacional para proteger la vida marina en aguas que no pertenecen a ningún país específico —zonas del océano más allá de las 200 millas de la costa—. El objetivo es evitar que se agote la biodiversidad marina y permitir su uso responsable. **A quién afecta** Principalmente a empresas pesqueras, de transporte marítimo y biotecnología que operan en aguas internacionales. También a científicos que investigan océanos. Los ciudadanos se benefician indirectamente: más peces en el futuro, mejor clima global y acceso a medicinas derivadas de organismos marinos. **Qué cambia** Se crea un marco común para establecer zonas marinas protegidas en alta mar, controlar la pesca industrial, regular la prospección de recursos genéticos (como moléculas para fármacos) y compartir los beneficios económicos derivados. Los países deben informar sobre sus actividades y cumplir límites de explotación. **Cuándo entra en vigor** El acuerdo se adoptó el 19 de junio de 2023 en Nueva York. España ratifica su participación con este instrumento, que entra en vigor para el país cuando se cumplen los trámites internacionales establecidos (generalmente tras el depósito de la ratificación ante la ONU).
💬 Contexto ciudadano
La ratificación española del Acuerdo BBNJ (Biodiversity Beyond National Jurisdiction), conocido como el Tratado de Alta Mar, es uno de los pasos más significativos en la gobernanza oceánica desde la CONVEMAR de 1982. Durante décadas, el 64% de la superficie marina del planeta (alta mar y fondos marinos internacionales) carecía de un marco de gobernanza efectivo para la creación de áreas protegidas o la regulación del acceso a recursos genéticos oceánicos. España, como estado con importantes flotas pesqueras de altura en todos los océanos (flota atunera en el Índico, flota de merluza en el Atlántico sur) y activa en biotecnología marina, tiene un interés directo en un sistema que regule estos espacios equilibrando conservación y explotación sostenible. La UE presionó activamente por la adopción del BBNJ; la ratificación española es parte del compromiso europeo de alcanzar las 60 ratificaciones necesarias para su entrada en vigor, un hito que podría producirse en 2026 con implicaciones históricas para la protección oceánica.