Orden DEF/1153/2020, de 2 de diciembre, sobre la formación y la capacitación, así como el establecimiento de las directrices necesarias para la obtención de la aptitud del personal militar no facultativo en cometidos de apoyo a la atención sanitaria en operaciones.
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** Esta orden ministerial regula la formación y capacitación del personal militar no facultativo (militares que no son médicos o enfermeros) para realizar tareas de apoyo sanitario en operaciones militares. Establece tres Niveles de Capacitación (NC1, NC2 y NC3) con competencias y conocimientos progresivos, cada uno con requisitos específicos de instrucción y adiestramiento. La orden fija los procedimientos para que estos militares obtengan y mantengan su aptitud en apoyo sanitario en escenarios operativos. **¿A quién afecta?** Afecta al personal militar no facultativo de las Fuerzas Armadas que participa en operaciones. Se aplica únicamente en situaciones de operaciones militares, en entornos de aislamiento o hostiles, y cuando no hay personal sanitario facultativo disponible. Obliga a todo militar que participa en operaciones, excepto el personal facultativo, a adquirir como mínimo el nivel básico (NC1) para prestar apoyo sanitario inmediato. **¿Qué cambia o establece?** Establece tres niveles de capacitación: NC1 (nivel básico) para atender lesiones graves en combate usando material del botiquín individual; NC2 (nivel medio) para aplicar medidas salvadoras de vidas y gestionar múltiples bajas bajo supervisión; y NC3 (nivel superior) con competencias mayores. Cada nivel requiere formación, instrucción y adiestramiento específicos. Define que la capacitación tiene validez temporal y se habilita mediante cursos de especialización, actividades de instrucción y adiestramiento en las Fuerzas Armadas.
💬 Contexto ciudadano
La Orden DEF/1153/2020 establece tres niveles de capacitación (NC1, NC2, NC3) para el personal militar no facultativo que realiza cometidos de apoyo sanitario en operaciones militares. La pandemia de COVID-19 había evidenciado la importancia de contar con personal militar con formación básica en soporte vital y triaje, más allá de los sanitarios titulados. Países aliados en la OTAN como Francia o el Reino Unido ya contaban con programas similares de paramédicos militares de combate. La norma define la formación, los cometidos y las certificaciones de cada nivel de capacitación. Importa porque dota a las Fuerzas Armadas de un marco sistemático para entrenar personal de apoyo sanitario en las unidades de combate, mejorando la capacidad de respuesta médica en las primeras fases de un combate o catástrofe, y porque el apoyo sanitario en operaciones es uno de los factores críticos de supervivencia de los heridos en los primeros minutos tras un incidente.