Real Decreto 1042/2020, de 24 de noviembre, por el que se regula la concesión directa de subvenciones por el Ministerio de Cultura y Deporte y el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música a diversas entidades culturales.
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** Real Decreto que permite al Ministerio de Cultura y Deporte y al Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música otorgar subvenciones de forma directa, sin necesidad de convocatoria pública, a entidades culturales públicas y privadas, asociaciones y fundaciones que realicen actuaciones culturales. **¿A quién afecta?** A instituciones culturales, museos, archivos, bibliotecas, entidades de artes escénicas y musicales, así como a asociaciones y fundaciones que desarrollan actividades culturales, tanto si están integradas en la administración como si son externas a ella. **¿Qué cambia o establece?** Establece que estas subvenciones pueden concederse de forma directa cuando existen razones de interés público, social, económico o humanitario que lo justifiquen, sin necesidad de abrir convocatorias públicas. Especialmente, reconoce la situación excepcional provocada por la pandemia de COVID-19, que causó cierre de espacios culturales, pérdida de ingresos y patrocinadores en el sector cultural, y autoriza subvenciones para apoyar la recuperación y continuidad de estas actividades.
💬 Contexto ciudadano
El Real Decreto 1042/2020 permite al Ministerio de Cultura y Deporte y al INAEM conceder subvenciones directas a entidades culturales (museos, teatros, festivales, grupos artísticos) que no pueden financiarse adecuadamente a través de convocatorias ordinarias, especialmente en el contexto de las pérdidas por la pandemia. Las subvenciones directas a entidades culturales son un instrumento complementario a las convocatorias ordinarias para garantizar la supervivencia de estructuras culturales con proyección pública consolidada. Importa porque la pandemia generó pérdidas históricas en el sector cultural español, que depende de los ingresos de taquilla en más de un 60%, y porque la financiación directa permitió mantener operativas instituciones culturales de referencia (grupos de danza, compañías de teatro, festivales internacionales) cuyo cierre habría supuesto una pérdida permanente para el tejido cultural nacional difícilmente reversible en el corto plazo.