Real Decreto 1113/2020, de 15 de diciembre, por el que se aprueban los Estatutos de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España.
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** Un Real Decreto que aprueba nuevos Estatutos para la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España. La Academia, que existe desde 1847, se encarga de fomentar el estudio e investigación de ciencias como física, química, geología y biología; asesorar al Gobierno sobre política científica; publicar revistas y estudios; organizar seminarios; y otorgar premios en estos campos. **¿A quién afecta?** Afecta a la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España y a sus miembros (académicos numerarios, correspondientes y supernumerarios). También implica al Ministerio de Ciencia e Innovación, que es responsable de la relación administrativa con la Academia. **¿Qué cambia o establece?** Reemplaza estatutos que llevaban más de 40 años vigentes. Establece que al menos 2 de cada 5 nuevas plazas de académico deben ser ocupadas por mujeres para equilibrar género. Exige también que al menos 2 de cada 5 plazas de académico correspondiente sean para menores de 50 años para rejuvenecer la institución. Refuerza la categoría de académico supernumerario para quienes no puedan participar activamente. Además, traslada las normas procedimentales a un Reglamento de Régimen Interior para permitir actualizaciones más ágiles.
💬 Contexto ciudadano
El Real Decreto 1113/2020 aprueba los nuevos Estatutos de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España, fundada en 1847 y miembro de la ICSU (Consejo Internacional para la Ciencia). La actualización estatutaria adapta el funcionamiento de la Academia a las normas vigentes sobre fundaciones y organismos del sector público, y moderniza sus mecanismos de gobernanza. Las Academias Reales españolas son instituciones centenarias que asesoran al Gobierno en sus ámbitos de conocimiento y otorgan reconocimientos a científicos de trayectoria excepcional. Importa porque dota a la Academia de un marco estatutario actualizado que le permite operar con mayor flexibilidad y transparencia, reforzar su papel consultivo ante el Gobierno en política científica, y mejorar su proyección internacional en redes de academias científicas europeas y mundiales, en un momento en que el asesoramiento científico experto ha cobrado nueva relevancia tras la pandemia.