Real Decreto 1026/2025, de 12 de noviembre, por el que se modifican diversas normas en materia de calidad alimentaria para productos de desayuno.
¿Qué dice esta ley?
Se actualizan las reglas que controlan qué pueden llevar los cereales, yogures y productos lácteos para desayuno que se venden en España. Básicamente, se endurece el control sobre azúcares añadidos y se fijan nuevos límites de sal y grasas saturadas. Afecta principalmente a fabricantes y distribuidoras de productos de desayuno (desde grandes marcas hasta pequeños productores). También impacta a ti como consumidor, porque verás cambios en composición y etiquetado de lo que compras, y potencialmente en disponibilidad de algunos productos. Lo concreto: cereales de desayuno no podrán superar el 10% de azúcar añadido (antes era más flexible), yogures infantiles bajan el límite de sal, y se obliga a información más clara sobre grasas saturadas en el envase frontal. Los productores tienen que reformular sus recetas o dejar de venderlas en el mercado español. Entra en vigor el 1 de junio de 2025. Las empresas tienen ese plazo para adaptar sus líneas de producción y renovar etiquetas.
💬 Contexto ciudadano
El Real Decreto 1026/2025 sobre calidad de productos de desayuno anticipa la regulación europea de perfiles nutricionales, pendiente de aprobación final desde que el Reglamento 1924/2006 sobre alegaciones nutricionales habilitó a la Comisión Europea para establecerlos. España actúa por delante del legislador comunitario, siguiendo el ejemplo de países nórdicos (Dinamarca, Finlandia) y del Reino Unido post-Brexit, que aplican normas propias más estrictas sobre azúcar en cereales infantiles. La obesidad infantil en España alcanza el 18% en menores de 10 años, situándose entre las tasas más altas de Europa occidental y generando un coste sanitario estimado de más de 2.000 millones anuales. El sector de cereales de desayuno, dominado por multinacionales (Kellogg's, Nestlé, General Mills), deberá reformular productos o rediseñar sus líneas para el mercado español, lo que podría anticipar cambios similares en otros mercados europeos cuando la regulación comunitaria de perfiles nutricionales finalmente se apruebe.