Resolución de 18 de diciembre de 2020, de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, por la que se modifican las tablas utilizadas como referencia en la Orden ECC/2329/2014, de 12 de diciembre, por la que se regula el cálculo de la rentabilidad esperada de las operaciones de seguro de vida.
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** Una resolución de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones que reemplaza las tablas biométricas (tablas de mortalidad y supervivencia) utilizadas para calcular la rentabilidad esperada de los seguros de vida. Las nuevas tablas se aprueban porque las antiguas ya no cumplen los requisitos legales para proteger adecuadamente a los asegurados. **¿A quién afecta?** Afecta principalmente a las compañías de seguros y reaseguradoras que operan en España. Indirectamente afecta a las personas que tienen contratados seguros de vida, ya que estos cálculos influyen en cómo se determina la rentabilidad de sus pólizas. **¿Qué cambia o establece?** La resolución deja de permitir el uso de cuatro tablas antiguas: GR95 y PER2000 (para seguros de supervivencia) y GK95 y PASEM2010 (para seguros de vida-riesgo). Las sustituye por nuevas tablas: PASEM2020_NoRel_1er.orden reemplaza a PASEM2010, y PER2020_Ind_1er.orden reemplaza a PER2000-P. Los cambios entran en vigor el 31 de diciembre de 2020.
💬 Contexto ciudadano
La Resolución de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones actualiza las tablas biométricas usadas para calcular la rentabilidad esperada de los seguros de vida, sustituyendo las tablas anteriores que habían quedado obsoletas por la evolución de la esperanza de vida. Las tablas biométricas (tablas de mortalidad y supervivencia) son el instrumento actuarial que determina el precio de los seguros de vida y de los planes de pensiones. Su obsolescencia podía generar distorsiones en el cálculo de las reservas técnicas de las aseguradoras. Países europeos como Alemania o Francia actualizan sus tablas biométricas con mayor frecuencia. Importa porque las tablas actualizadas reflejan mejor el incremento de la longevidad española, obligando a las aseguradoras a provisionar más recursos para las rentas vitalicias y los seguros de vida, con impacto en los precios de los productos de ahorro-previsión y en la solvencia de las entidades del sector bajo el marco Solvencia II.