Orden INT/156/2021, de 23 de febrero, por la que se modifica el Anexo VII del Reglamento General de Conductores, aprobado por el Real Decreto 818/2009, de 8 de mayo.
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** Una orden que modifica las reglas sobre qué motocicletas se pueden usar para los exámenes de conducción de la clase A-2. La norma incorpora una directiva europea que busca actualizar los requisitos técnicos de estos vehículos de prueba para adaptarse a nuevas tecnologías, especialmente motores eléctricos y cambios en motores de gasolina. **¿A quién afecta?** Afecta a cualquier persona que quiera obtener el permiso de conducción para motocicletas clase A-2 y a los centros de formación de conductores que realizan esos exámenes. **¿Qué cambia o establece?** Establece nuevas especificaciones técnicas para las motocicletas que se usan en los exámenes clase A-2. Si tienen motor de gasolina, deberán tener mínimo 250 centímetros cúbicos, una potencia entre 20 y 35 kilovatios, y su relación entre potencia y peso no puede superar 0,2 kilovatios por kilogramo. Esto permite que los examinandos se prueben con vehículos representativos de las motocicletas actuales, incluyendo eléctricas.
💬 Contexto ciudadano
La Orden INT/156/2021 actualiza los requisitos técnicos de las motocicletas para exámenes clase A-2, incorporando directivas europeas que modernizaban especificaciones desfasadas desde 2009. Hasta esta modificación, la normativa española no contemplaba adecuadamente vehículos eléctricos ni reflejaba la evolución tecnológica de motores de combustión, limitando la relevancia práctica de los exámenes frente a la realidad del parque circulante. Esta armonización responde a directivas UE que impulsan la transición energética en transporte, alineando España con estándares europeos ya implementados progresivamente en otros Estados miembros. Para el ciudadano que obtiene el carné A-2, representa una garantía de que su examen de conducción evaluará competencias en vehículos representativos del mercado actual, incluyendo motocicletas eléctricas de creciente disponibilidad, mejorando la formación práctica y la seguridad vial. Esta actualización normativa es crucial para que la formación de conductores no quede obsoleta ante el cambio tecnológico acelerado del sector.