Resolución de 28 de mayo de 2021, del Secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, por la que se publica el Acuerdo del Consejo de Ministros de 25 de mayo de 2021, por el que se establecen los términos y condiciones del sexto tramo de la línea de avales a financiación concedida a empresas y autónomos con la finalidad principal de financiar inversiones y se autorizan límites para adquirir compromisos de gasto con cargo a ejercicios futuros, en aplicación de lo dispuesto en el artículo 47 de la Ley 47/2003, de 26 de noviembre, General Presupuestaria.
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** Una línea de avales públicos (garantías) que concede el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital. El Estado garantiza los préstamos que los bancos y entidades financieras otorguen a empresas y autónomos, para que estos accedan más fácilmente al dinero que necesitan para invertir. **¿A quién afecta?** A empresas y autónomos que soliciten financiación para realizar inversiones. El Gobierno destina 10.000 millones de euros específicamente para pequeñas y medianas empresas y autónomos, y 5.000 millones de euros para empresas grandes que no cumplen los criterios de pyme. **¿Qué cambia o establece?** Se aprueba el sexto tramo de esta línea de avales por 15.000 millones de euros. Los préstamos avalados pueden tener hasta diez años de plazo si la ayuda total acumulada por cada empresa no supera 1,8 millones de euros, o hasta ocho años si la ayuda es mayor. El Instituto de Crédito Oficial es responsable de ejecutar y gestionar esta línea.
💬 Contexto ciudadano
La Resolución de 28 de mayo de 2021 activa el sexto tramo de la línea de avales del ICO para empresas y autónomos, orientado específicamente a financiar inversiones, superando el enfoque inicial de los avales para liquidez. La línea de avales española fue, en términos relativos al PIB, una de las más ambiciosas de la UE, comparable a las alemanas KfW o las francesas PGE. Importa porque da continuidad a las garantías estatales en un momento en que la economía iniciaba la recuperación pero el crédito bancario seguía siendo selectivo, facilitando la financiación de proyectos de inversión de pymes y autónomos que de otro modo no habrían accedido al mercado de capitales en condiciones asequibles, y marcando el giro del sistema de avales desde la supervivencia a corto plazo hacia la reconstrucción productiva de las empresas afectadas por la pandemia.