Decreto-ley Foral 6/2021, de 21 de junio, por el que se derogan total o parcialmente decretos-leyes forales por los que se aprobaron medidas extraordinarias para hacer frente a la crisis sanitaria provocada por el coronavirus (COVID-19).
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** Este decreto cancela dos leyes de emergencia que Navarra aprobó en 2020 para controlar la pandemia de COVID-19. Esas normas habían establecido medidas extraordinarias cuando los casos crecían y la situación era crítica, pero en junio de 2021 ya no se ajustaban a la realidad epidemiológica. **¿A quién afecta?** Afecta a los ciudadanos de la Comunidad Foral de Navarra. Les quita la mayoría de restricciones que llevaban vigentes desde el verano de 2020, como las limitaciones a hostelería, ocio nocturno y eventos públicos. **¿Qué cambia o establece?** Deroga completamente dos decretos anteriores. Sin embargo, mantiene en vigor solo dos prohibiciones: la del consumo de alcohol en vía pública (para evitar aglomeraciones sin control) y la de fumar en espacios abiertos cuando no se pueda guardar 2 metros de distancia (porque el virus se transmite por aerosoles). Estas dos medidas seguirán en vigor hasta que la autoridad sanitaria declare que la situación epidemiológica ha mejorado suficientemente. La norma entra en vigor el 2 de julio de 2021.
💬 Contexto ciudadano
El Decreto-ley Foral 6/2021 de Navarra marca la salida del régimen de restricciones excepcionales que la comunidad había impuesto desde mediados de 2020 para contener la pandemia. Esta derogación responde al patrón de desescalada que casi todas las comunidades autónomas españolas implementaban en 2021, alineándose con la relajación de restricciones en la UE tras la vacunación masiva. A diferencia de otros territorios que optaban por levantamientos más abruptos, Navarra mantiene dos prohibiciones estratégicas—alcohol en vía pública y fumar sin distanciamiento—, demostrando cautela sanitaria. Esta norma resulta crucial para ciudadanos navarros al restaurar libertades de movimiento y actividad económica que comercio, hostelería y ocio demandaban, aunque bajo salvaguardas residuales que persisten hasta nueva evaluación epidemiológica.