Orden PCM/399/2022, de 5 de mayo, por la que se modifica el Anexo IV del Real Decreto 219/2013, de 22 de marzo, sobre restricciones a la utilización de determinadas sustancias peligrosas en aparatos eléctricos y electrónicos.
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** Una orden que actualiza las normas sobre sustancias peligrosas prohibidas en aparatos eléctricos y electrónicos. Concretamente, modifica la lista de excepciones para productos sanitarios (como máquinas de ultrasonido e imagen por resonancia magnética) e instrumentos de vigilancia y control que deben usar ciertos materiales. **¿A quién afecta?** A los fabricantes y empresas que producen, reparan o reacondicionar productos sanitarios e instrumentos de control. También afecta a quienes utilizan estos equipos que necesitan piezas o componentes que contienen sustancias normalmente prohibidas. **¿Qué cambia o establece?** Añade cuatro nuevas excepciones que permiten el uso de mercurio en conectores rotatorios de sistemas de ultrasonido intravascular, y de ciertos materiales plásticos (ftalatos) en componentes de máquinas de resonancia magnética, en electrodos para análisis de líquidos corporales, y en piezas de repuesto reparadas de equipos médicos. Estas excepciones se aprueban porque actualmente no hay materiales sustitutivos viables que protejan igual la salud y el medio ambiente.
💬 Contexto ciudadano
La Orden PCM/399/2022 actualiza la transposición española de la Directiva RoHS (2011/65/UE), que desde 2013 restringe sustancias peligrosas como mercurio y ftalatos en equipos eléctricos y electrónicos. Mientras la norma anterior prohibía estas sustancias de forma general, esta orden introduce excepciones específicas para equipos médicos donde no existen aún sustitutivos técnicamente viables. A nivel territorial, todas las CCAA españolas aplican la misma regulación estatal armonizada (contrario a otras áreas donde existe autonomía legislativa), alineada con la Directiva europea. Para el ciudadano, la importancia radica en el equilibrio: permite que tecnología médica crítica como ecógrafos y máquinas de resonancia magnética permanezca disponible sin renunciar a estándares de seguridad sanitaria y protección ambiental.