Orden ETD/618/2022, de 28 de junio, por la que se acuerda la emisión, acuñación y puesta en circulación de monedas de colección "Animales en peligro de extinción".
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** Una orden del Ministerio de Asuntos Económicos que autoriza la emisión, acuñación y venta de monedas de colección dedicadas a animales en peligro de extinción. Estas monedas tienen un valor nominal de 1,5 euros, no están destinadas al uso cotidiano, y se acuñan en aleación de níquel y cobre. **¿A quién afecta?** Afecta a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-Real Casa de la Moneda, que es el organismo encargado de acuñar y comercializar estas monedas. También afecta a los coleccionistas y ciudadanos interesados en adquirir estas piezas conmemorativas. **¿Qué cambia o establece?** Se establecen las características técnicas de nueve monedas de colección, cada una con la imagen de una especie en peligro de extinción diferente: lémur de cola anillada, oso pardo cantábrico, lagarto gigante de La Gomera, foca monje, gorila, visón europeo, tigre de Bengala, rinoceronte de Java y orangután. Todas tienen especificaciones idénticas: peso de 15 gramos, diámetro de 33 milímetros, canto liso, acuñadas en 2022, con motivos florales y huellas de animal en la zona exterior.
💬 Contexto ciudadano
La emisión de monedas conmemorativas con fines de concienciación ambiental no constituye una novedad en la política numismática española, pues la FNMT-RCM ha desarrollado históricamente series temáticas desde los años sesenta. Sin embargo, esta orden representa una alineación explícita de la política monetaria nacional con objetivos de conservación de la biodiversidad, reflejando prioridades de la UE plasmadas en la Directiva Hábitats y estrategias de sostenibilidad. Mientras España y otros Estados miembros disponen de estos mecanismos fiduciarios con fines informativos—las CCAA carecen de capacidad de emisión al ser competencia exclusiva del nivel estatal—, la iniciativa cobra relevancia como instrumento de educación ambiental de bajo coste fiscal. Para el ciudadano, estas piezas funcionan como vehículos de legitimación política sobre compromisos conservacionistas, más allá de su valor numismático intrínseco, generando retorno simbólico en contextos donde la erosión de biodiversidad es especialmente acuciante.