Real Decreto 661/2023, de 18 de julio, por el que se regula la concesión directa de ayudas en 2023 para el desarrollo de proyectos innovadores relacionados con modelos, sistemas y componentes de vehículos híbridos y vehículos eléctricos de baterías y de pila de combustible de hidrógeno para avanzar en el proceso de descarbonización y mantener la competitividad del ecosistema de automoción.
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** El Real Decreto 661/2023, de 18 de julio, regula la concesión directa de ayudas económicas por parte del Estado español durante el año 2023 para financiar proyectos de innovación en el sector de la automoción. En concreto, las ayudas están destinadas al desarrollo de modelos, sistemas y componentes de vehículos híbridos, vehículos eléctricos de baterías y vehículos eléctricos de pila de combustible de hidrógeno. **¿A quién afecta?** Afecta principalmente a empresas, entidades e instituciones del sector de la automoción y su cadena de valor que desarrollen o quieran desarrollar proyectos de innovación relacionados con estas tecnologías de vehículos más limpios. De forma indirecta, también concierne al conjunto del sector industrial del automóvil en España, que emplea a más de 650.000 personas de forma directa y a cerca de 2 millones de manera indirecta. **¿Qué cambia o establece?** La norma establece un mecanismo de concesión directa de ayudas —es decir, sin concurso competitivo— para proyectos innovadores en tecnologías de vehículos híbridos y eléctricos, con vigencia limitada al año 2023. Su objetivo es apoyar la transición progresiva del sector hacia la descarbonización, en línea con el compromiso europeo de eliminar el 100 % de emisiones de CO₂ en vehículos nuevos para 2035, y mantener la competitividad de la industria automovilística española frente a los retos tecnológicos y económicos que afronta desde 2020.
💬 Contexto ciudadano
Ante la necesidad de acelerar la transición verde del sector automovilístico, España implementa este decreto en 2023 como instrumento complementario a las ayudas convencionales existentes, alineándose con el Green Deal europeo y el objetivo de neutralidad para 2035. A diferencia de convocatorias competitivas tradicionales, la concesión directa permite velocidad inversora; la UE respalda este enfoque mediante directivas de movilidad sostenible, aunque cada Estado mantiene autonomía en diseño de ayudas. Mientras España activa este mecanismo nacional, algunas CCAA complementan con fondos propios, generando un mosaico de incentivos. Para el ciudadano, la diferencia es crucial: una industria automovilística competitiva y descarbonizada abarata tecnologías limpias, genera empleo y mejora la calidad del aire, beneficios que dependen de la coordinación territorial.