Reforma del Reglamento del Congreso de los Diputados.
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** Es una reforma del Reglamento del Congreso de los Diputados, aprobada en septiembre de 2023, que modifica las normas internas que rigen el funcionamiento de esta cámara parlamentaria para permitir el uso oficial de todas las lenguas cooficiales del Estado español —como el catalán, el euskera o el gallego— en la actividad ordinaria del Congreso. **¿A quién afecta?** Afecta principalmente a los diputados y diputadas del Congreso, quienes a partir de esta reforma pueden utilizar cualquier lengua oficial de una comunidad autónoma en sus intervenciones orales, en los escritos que presenten en el registro y en cualquier otro ámbito de su actividad parlamentaria. También afecta a los servicios del Congreso, que quedan obligados a contar con medios de traducción e interpretación para todas esas lenguas. **¿Qué cambia o establece?** La reforma reconoce expresamente el derecho de los parlamentarios a intervenir en lenguas cooficiales tanto en el Pleno como en Comisiones, y obliga al Congreso a disponer de servicios de traducción e interpretación para ello. El Diario de Sesiones recogerá las intervenciones tanto en la lengua en que se pronuncien como en castellano, y el Boletín Oficial de las Cortes publicará las iniciativas también en la lengua oficial correspondiente. Para la presentación de escritos en el registro se establece un periodo de transición de hasta seis meses, durante el cual quien use una lengua distinta del castellano deberá acompañar una traducción. Además, se prevé adaptar en el menor plazo posible el texto del Reglamento al lenguaje inclusivo de género y publicar las leyes aprobadas en las lenguas cooficiales con carácter de versión auténtica.
💬 Contexto ciudadano
La admisión del catalán, euskera y gallego —y potencialmente otras lenguas cooficiales— en la actividad ordinaria del Congreso de los Diputados es una de las reformas parlamentarias más significativas desde la Transición. Antes de esta modificación, el Reglamento reconocía solo el castellano como lengua de debates y documentos, a diferencia del Senado, que ya admitía las lenguas cooficiales en la Comisión General de las Comunidades Autónomas. Comparativamente, el Parlamento Europeo trabaja en 24 lenguas con interpretación simultánea completa, y parlamentos plurinacionales como el belga o el suizo tienen tradiciones consolidadas de plurilingüismo parlamentario. La exigencia de traducción al castellano durante el período transitorio para escritos en otras lenguas refleja las dificultades operativas de implementar el plurilingüismo pleno en una institución no preparada técnicamente, y la asimetría de recursos disponibles para cada lengua en la práctica cotidiana del Congreso.