Ley 3/2024, de 15 de febrero, de Cooperación y Solidaridad.
¿Qué dice esta ley?
**¿Qué es?** La Ley 3/2024, de 15 de febrero, de Cooperación y Solidaridad es una ley aprobada por el Parlamento Vasco que regula la política pública de cooperación internacional y solidaridad de Euskadi con los países y territorios del Sur. Actualiza y sustituye el marco legal anterior, formado por dos leyes de 2007 —la Ley de Cooperación para el Desarrollo y la Carta de Justicia y Solidaridad con los Países Empobrecidos—, recogiendo décadas de trayectoria solidaria vasca e incorporando los nuevos retos del contexto mundial. **¿A quién afecta?** Afecta a las administraciones públicas vascas (Gobierno Vasco, diputaciones y ayuntamientos), a las organizaciones no gubernamentales de desarrollo, a sindicatos, universidades, centros de investigación, entidades vinculadas a Naciones Unidas y a otras organizaciones sociales que trabajan en cooperación. También incumbe a cooperantes, voluntarios, brigadistas y ciudadanía vasca en general, así como, indirectamente, a las poblaciones de los países y territorios del Sur con quienes se establecen relaciones de solidaridad. **¿Qué cambia o establece?** La ley mantiene los rasgos propios de la cooperación vasca: una visión del desarrollo crítica con el modelo de crecimiento económico dominante y una política pública construida de forma participada y colaborativa con la sociedad civil. Apuesta por relaciones horizontales y de aprendizaje mutuo con los pueblos del Sur —no de mera transferencia de recursos—, por respuestas estructurales a problemas globales interdependientes y por el derecho de cada pueblo a definir su propio modelo de desarrollo. Asimismo, reconoce explícitamente los beneficios que esta política reporta a la propia sociedad vasca y la compromete a afrontar los nuevos desafíos globales desde las alianzas y aprendizajes acumulados.
💬 Contexto ciudadano
La Ley vasca de Cooperación y Solidaridad de 2024 sustituye un marco legislativo de 2007 que no había podido adaptarse al giro conceptual de la cooperación internacional hacia la coherencia de políticas, los bienes públicos globales y las alianzas Sur-Sur. Euskadi dedica históricamente el 0,7% de su presupuesto a cooperación —objetivo que pocas administraciones subnacionales en Europa cumplen—, lo que dota de legitimidad práctica a sus posiciones teóricas sobre soberanía de los pueblos y modelos alternativos de desarrollo. El reconocimiento explícito de los beneficios mutuos de la cooperación —no solo unidireccional— sigue la doctrina del Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE sobre partenariados efectivos.